Cáritas Arquidiocesana de Medellín, promovemos la transformación humana a través del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. #FamiliaArquidiocesana
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Defender el derecho a la vida y dignidad humana de la población desalojada del terreno de invasión del barrio La…

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EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN Y EL CONFLICTO URBANO

RECONCILIACIÓN Y CONFLICTO URBANO

Pbro. Julián Darío Gómez Mejía

Director Pastoral Social

 

"Diciendo esto sopló y les dijo: ´Recibid el Espíritu Santo, a quien perdonéis los pecados les serán perdonados, a quien se los retuviereis, les serán retenidos´". Juan 20, 22-23.

 

Con el paso del tiempo y los espacios que ha venido ganando el conflicto, no sólo en el ámbito nacional sino mundial, los valores tradicionales que aportaban al desarrollo integral del ser humano, han venido desapareciendo o mutando, lo que conlleva a que perdamos el territorio, hoy, es un secreto a voces que cada espacio está dominado por alguna organización o grupo criminal, lo que ha dado pie, para que se creen fronteras invisibles en los barrios, y así la paz y la convivencia sean un punto de quiebre entre la misma comunidad.  A nivel rural, la minería ilegal, ejerce presión sobre la diversidad biológica y es una de las principales amenazas sobre los ecosistemas en el país.  La contaminación de los afluentes de agua, no sólo afecta la vida de bosques y selvas, sino también en lo que animales y seres humanos consumen, viéndose involucrados temas como la salud, los procesos naturales de purificación del aire, además de los cambios climáticos que afectan la dinámica misma de la vida, de allí que el Papa Francisco plantee su preocupación ante estas realidades: “Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho”. (L.S 33)

Al permitir que permee el conflicto a las comunidades, las bases sociales, pierden su auge y la familia, en su conformación se disipa, desapareciendo así los roles del hogar, lo cual, se ve reflejado en los diferentes espacios en los que el ser humano interactúa.

A causa de la corrupción, la Institucionalidad ha perdido su vigor, y ante la ausencia de esta, no hay seguridad  para la ciudadanía, se pierde el Estado derecho, la convivencia ciudadana pasa a un segundo plano, desaparece la justicia social y la eficacia en la acción de los entes públicos, es nula, lo que finalmente llevará a nuestras comunidades a estar lejanos del anhelo de paz.

La voz de la Iglesia, siempre ha aparecido desde su misión profética anunciando y denunciando todo aquello en lo que la humanidad ha fallado, no para juzgarla sino para proponerle un nuevo estilo de vida y estar ahí, al lado del sujeto creando conciencia a través de la Evangelización, promoviendo el desarrollo integral de los pueblos, generando espacios de educación, restableciéndola como derecho fundamental para el desarrollo, generando nuevas pedagogías de paz, además, promoviendo la reconstrucción del tejido social a través de acciones de paz, prestando servicios de mediación, aún en zonas que se han considerado impenetrables, todas estas acciones surgen del método: Ver, juzgar y actuar.

La transformación de nuestro universo, ha surgido a partir de un conflicto, no basándose en la problemática sino en la forma en la que se resuelve, el conflicto, no es una situación a condenar sino la oportunidad de poner en manos de Dios todos nuestros talentos para llegar a la solución del mismo, apuntando siempre al “Bien común”, principio que nos pone como norte la Doctrina Social de la Iglesia.

Los Sumos Pontífices a través de la historia, nos han dejado grandes legados que tienen como fin la construcción de la paz por medio de actos concretos que apunten a que la vida de los pueblos sea más justa, Pablo VI, en Populorum Progressio, define la paz como “el desarrollo integral de los pueblos”  (cf. P.p 43), años más tarde Juan Pablo II la definiría como “Fruto de la solidaridad” (R.S 39) en Sollicitudo Rei Socialis.  La filosofía misma, nos ha llevado a encontrar escenarios en los que para poder encontrar la paz, debemos estar en contacto con el prójimo, bien lo planteaba Platón: “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”.

El Papa Francisco, en sus Mensajes por la paz del 01 de enero durante su pontificado, siempre ha dejado claro que para una verdadera paz hay que reconciliarnos, encontrarnos con el otro, descubrir a Cristo en el rostro del Hermano que sufre, así podremos decir que hemos aportado a la construcción de un mundo mejor.

2014: La fraternidad, fundamento y camino para la paz

2015: No esclavos, sino hermanos

2016: Vence la indiferencia y conquista la paz

La Iglesia particular de Colombia, siempre ha estado como acompañante y mediadora en los procesos que a nivel nacional se han venido presentando, liderando procesos de perdón y reconciliación entre víctimas y victimarios, promoviendo y siendo partícipe de espacios de escucha activa en los diálogos entre el Estado y las organizaciones al margen de la ley.  Ante la coyuntura nacional, la Iglesia propuso una nueva iniciativa en la que se invitó a tomar conciencia del compromiso político del cristiano, donde a cada bautizado se le invito a realizar “acciones conscientes” al momento de votar, esta invitación se hizo extensiva a los no creyentes, logrando así que quienes pasaran por esa sensibilización llegaran a las urnas de manera responsable y sensata, decidiendo lo que consideraban mejor para nuestra patria.

 Las diócesis colombianas, en especial la de Medellín, ha realizado acompañamiento a las poblaciones vulnerables, con mayor fuerza a niños, adolescentes y jóvenes en riesgo de pertenecer al conflicto, igualmente, a aquellos que ya hacen parte del mismo, logrando procesos de perdón y reconciliación entre víctimas y victimarios, además, la construcción de la memoria histórica con el propósito de destinar el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontrarse con su pasado, valorarlo y tratarlo con especial respeto.

La Pastoral Social de la Arquidiócesis de Medellín, ha propuesto para la Iglesia, el Centro de Reconciliación, que tiene como propósito de consolidar y fortalecer redes y procesos organizacionales de la Iglesia y sociedad civil, promoviendo la Cultura de Reconciliación y la Solidaridad a través de herramientas prácticas de autogestión comunitaria, que apoyen la consolidación de escenarios sostenibles de paz y de convivencia, en lugares en donde las circunstancias históricas han cultivado odios, prácticas de venganza y formas de solución violenta de conflictos.

Para el año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco propone reconciliarnos, buscar caminos que nos conduzcan hacia el perdón, que entendamos que  “La misericordia de Dios… se trata realmente de un amor “visceral”. Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (M.V 6).  Igualmente, para este Año Santo, nos propone a buscar el encuentro amoroso con Dios, en el sacramento de la Reconciliación que nos conducirá a una verdadera paz interior, y sitúa “en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior.” (M.V 17).

En el año 1975, con S.S Pablo VI, la labor del laico es catapultada en la encíclica Evangelli Nuntiandi, donde lo destaca como agente evangelizador, agente activo de la Pastoral, y para desarrollar de manera eficaz esa labor, debe adquirir un perfil que le permitirá hacerse a herramientas y medios que lograrán que la Evangelización de los pueblos sea efectiva, igualmente, a los sacerdotes, los invita a llenar de vida las parroquias desde la cotidianidad, iniciando con una buena preparación para los sacramentos, incluyendo en esa formación el tema social, además en las celebraciones y homilías, proponer en los seres humanos, un cambio integral de vida.  Una buena predicación para nuestro tiempo debe contener el mensaje del Magisterio de la Iglesia y un aporte para la Evangelización de lo Social, teniendo como meta la búsqueda de la restauración de los derechos e instaurar en la vida cotidiana la justicia social.

 La encíclica destaca como medios eficaces para la Evangelización:

  • El testimonio de vida
  • Una predicación viva
  • La liturgia de la Palabra
  • La catequesis
  • El uso adecuado de los medios de comunicación
  • El contacto personal
  • La función de los sacramentos
  • La piedad popular

 La Arquidiócesis de Medellín a través de la Pastoral Social y de las parroquias donde los equipos de la caridad, se han apropiado de los espacios de comunidad para hacer presencia, tiene como propuesta para la reconciliación en los barrios, pedagogías de Sembradores de paz, infancia misionera, grupos juveniles, escuelas de vida para la prevención al conflicto y a las drogas, formación en incidencia sociopolítica, mediación con los grupos activos en el conflicto, metodologías de paz urbana, diálogos de paz entre comunidades.  Además se busca la articulación con otras instituciones para incidir en la política pública para se realicen procesos de paz integrales, poniendo como eje transversal el valor fundamental de la familia, cuya labor es iluminada por los  CPF (Centros para la familia).

La Semana por la Paz 2016, invitó a creyentes y no creyentes de nuestra Arquidiócesis a realizar obras concretas que aportaran a la construcción de la paz, en las que había que acercarse al otro para acompañarlo en su proceso, saliendo del contexto asistencialista, abriendo paso a la humanización, y así comprender que la Misericordia es el camino hacia la paz.

Cerrando el primer semestre del año en curso, la Pastoral Social, realizó un estudio desde el Observatorio Social, en el cual quiso conocer la realidad ante los tipos de violencia que aquejaban el Área Metropolitana, encontrando los siguientes resultados:

 

TIPOS DE VIOLENCIA

%

 INTRAFAMILIAR

31,5%

 ARMADA

26,5%

 ECONÓMICA

18,6%

 PSICOLÓGICA

7,2%

 FÍSICA

6,6%

 NO RESPONDE

6,3%

 SEXUAL

2,0%

 DE GÉNERO

1,3%

 

PROBLEMATICAS DEL BARRIO

%

 NO RESPONDE

35,8%

 CONSUMO DE DROGA

28,7%

 VACUNAS

13,5%

 RIÑAS

6,7%

 PROSTITUCIÓN

4,6%

 BULLYING

4,5%

 ACOSO SEXUAL

0,8%

 BANDAS CRIMINALES

0,3%

 MICROTRÁFICO

0,3%

 

 

DELITOS DE LAS BANDAS CRIMINALES

%

 NO SABE / NO RESPONDE

35,22%

 VACUNAS

22,22%

 MICROTRÁFICO

20,83%

 ROBOS

7,94%

 TODAS LAS ANTERIORES

6,65%

 GOTA A GOTA

5,95%

 TRATA DE PERSONAS

1,09%

 ROBOS, EXTORSIONES MICROTRAFICO ETC

0,10%

TOTAL

100,0%

 

A estas problemáticas de ciudad, a nivel nacional se suman otras que influyen en la dinámica misma del conflicto social y que repercuten en nuestros barrios, entre ellas están: milicias, BACRIM, ODIN, violencia política, corrupción, turismo sexual, pornografía infantil, plazas de vicio, extorsión, boleteo, vacunas, pagadiario, fenómenos urbanos, minería ilegal, radio activos.

Estos problemas deben ser visibilizados por las Instituciones, no con el propósito de condenarlas sino proponiendo intervenciones con pedagogías de paz y reconciliación que aporten a la construcción de un entorno protector para las nuevas generaciones.

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